“Efectivamente, la inteligencia que no sabe hacer otra cosa que separar, rompe lo complejo del mundo en fragmentos separados, fracciona los problemas, convierte la multidimensionalidad en unidimensional.(…) Una inteligencia incapaz de encarar el contexto que une lo local y el complejo global se vuelve ciega. Inconsciente e irresponsable”, Edgar Morin en LA CABEZA BIEN PUESTA

martes, 8 de noviembre de 2011

¿Qué opinan orientadores y tutores sobre el Protocolo de Detección de Altas Capacidades Intelectuales?

Desde el primer momento que leímos el desarrollo del Protocolo de Detección supimos que aquello no podía salir bien de ningún modo, de ahí nuestra denuncia en la nota de prensa que presentamos hace unos días.

 

La opinión que hoy compartimos con todos vosotros está extraída de un foro público y de este enlace en el que podemos ver esquemáticamente el Protocolo de Detección (Pag.8 y siguientes), sobre el que expondremos algunas reflexiones. En rojo irá el literal del protocolo de detección; en negritas cursivas y entrecomilladas (los subrayados son nuestros, para enfatizar los puntos sobre los que asentamos nuestras reflexiones) las opiniones de orientadores/as y tutores/as, y que pudimos oír de parte de algunos de sus representantes en una reunión que hemos mantenido, y en la que hemos llegado a acuerdos sobre la barbaridad que supone el hecho de que se les haya hecho entrega de un plan y de unas instrucciones que no se les han explicado. Actualmente existe una orden directa para llevar a cabo unas propuestas, que en muchos casos no han sido consensuadas con nadie, sin verificar que puedan servir para algo o que puedan desarrollarse, y ordenando que se lleven a cabo sin tan siquiera explicar lo que hay que hacer a los profesores y orientadores que tienen que llevarlas a cabo; a pesar de lo que el colectivo de padres y madres ha insistido en que lo que se presente se lleve a cabo de forma sería, parece que se está improvisando constantemente, eso sí, sobre lo que parece que no se improvisa es sobre como aparecer en los medios, lo cual nos lo indicaron los representantes del profesorado con los que hablamos y que habían contabilizado hasta en 40 veces al Consejero de Educación en los medios sobre este tema. Esta forma de hacer las cosas, lo que está provocando es que en muchos casos se perciba al colectivo como una amenaza para los profesionales educativos, en vez de lo que en realidad debiera ser, un apoyo para la atención a la diversidad, y todo por hacer las cosas de la forma que van a ver: 

 

1) El orientador/a entregará cuestionarios (1 folio) a Familias y a Tutores/as.

 

Primer grave error. No puedes dejar en manos de las familias, la inmensa mayoría desconocedoras de qué son las altas capacidades intelectuales y en muchos casos con miedo a que pueda detectarse a sus hijos, y de los tutores que todavía no conocen a los niños, pues llevan con ellos apenas unas pocas semanas, la responsabilidad de posibilitar o imposibilitar el paso a la siguiente fase. Los resultados de estas pruebas subjetivas serán, a nuestro modo de ver, desastrosos. Será una criba difícil de calibrar, y quedará seriamente dañada la imagen de todo el plan. 

 

La Consejería, en su afán de ocultar sus movimientos a quienes hemos aportado por esto, ha hecho a su antojo y ha ignorado nuestra primera recomendación: la realización directa de pruebas objetivas que pudieran determinar si estábamos ante posibles casos de alta capacitación intelectual. Esta misma recomendación es la opinión de todos aquellos profesionales de la orientación con los que hemos hablado, que son muchos, y lo que los representantes de los profesionales educativos nos han hecho llegar:

"Esto es un absurdo porque para detectar con fiabilidad no puede hacerse con un test subjetivo, sino que habría que pasar directamente las pruebas de screening a todo el alumnado. ¿Y a quién le han preguntado para hacer esto? Para qué vale, no servirá."

 

2.a) Al alumnado que supere los baremos establecidos para ambos cuestionarios...

 

Baremos que también desconocemos y sobre el que tenemos noticias gracias al siguiente foro público:

 

 

Un orientador cordobés comenta:

 

«Los 38 puntos son entre los dos test, familia y tutor y muy importante que ambos cuestionarios estén equilibrados en puntuación, es decir, no es válido si en el de la familia da 25 y en el del tutor 13, por ejemplo. La puntuación que el Séneca da a los test es de un punto por cada sí o a veces.

Estoy alucinando con la diferencia de criterios de los que habláis a la hora de la corrección. En Córdoba, las instrucciones que tenemos para corregirlas son las que acabo de poner.»

 

Es decir, que los 38 puntos deben equilibrarse entre un cuestionario y el otro. Un 19-19 ó un 20-18. Aquí el criterio de interpretación supondrá otra criba más, porque a poco que algunos se pongan rígidos, los 20-18, al no estar perfectamente equilibrados, podrán quedar atrás.

 

Otra muestra del sentir del profesorado lo encontramos en ese mismo foro: 

 

«Pues yo con lo que alucino es con el hecho de que, como tutora, se me pida que valore a unos alumnos que NO conozco, y se me pida que haga el trabajo de otro profesional - léase psicólogo/orientador.

Si realmente la CEJA estuviera dispuesta a que esto sea no más que otro paripé de cara a la galería , tendría que mandar un equipo de profesionales que valorase a TODOS los  alumnos, haciéndoles las pruebas que correspondan.

Así las cosas, he hecho el cuestionario a la buena de Dios, porque ni soy psicóloga, ni estoy formada para realizar estas pruebas- y tampoco quiero estarlo. Si quieren algo serio que actúen en consecuencia»
.

En la reunión mantenida con los profesionales nos comentan que en algún caso incluso se ha realizado el mismo test por parte de algún profesor con dudas a lo que había contestado, y la gran sorpresa es que los resultados han sido completamente diferentes. También ponen de manifiesto que en muchos casos muchos profesores y profesoras han optado por no contestar a los tests porque las preguntas son completamente subjetivas y no saben qué contestar. Conclusión: ¿Para qué vale esto?


2.b) ...previa autorización familiar

 

Si ya de por sí es difícil que algún alumno supere las dos cribas anteriores, con esta acabamos del todo. La desinformación permanente en relación a este colectivo, fomentado desde la administración, desde los propios profesionales (sólo hay que escuchar sus comentarios cuando no son oficiales) y desde los medios de comunicación la permanencia de mitos y estereotipos arraigados, junto a la estulta idea de que tener un alumno con altas capacidades intelectuales es un problema escolar y un problema familiar que "amargará la vida a la criatura", hacen de freno a que muchas de esas familias autoricen el pase a la siguiente fase del protocolo. Aquí exponemos la reflexión de la misma tutora:

 

«Por otra parte, pensando en la madre que abrió el post: ¿le ha preguntado a su hija si quiere que se le realicen estas u otras pruebas? A estas edades, destacar en este sentido puede resultarle incómodo de cara a los compañeros. Mi hija se negó en redondo cuando nos lo propuso su orientador en 3º ESO».

 

 

3) se le aplicarán pruebas de screening

 

Si algún valiente sobrepasa las barreras dispuestas anteriormente, aquí se le exprime un poco más con las pruebas de screening, que son las que debiera pasarse a todo el alumnado. No sabemos aún que pruebas se pasarán, pero lo que al menos debieran indicar es la fiabilidad y la especificidad de las pruebas a desarrollar, aunque nos tememos que el objetivo no es realmente que se detecte a estos niñas y niños, sino cumplir el expediente para decir que se hace algo, aunque lo que se haga no sirva y todos lo sepamos.

 

Y si todavía queda alguno por ahí, se le remite a la fase siguiente:

 


4) Finalmente, el alumnado en el que se confirmen estas circunstancias será objeto de la evaluación psicopedagógica

 

De la que desconocemos cómo se hará, naturalmente. Hay que tener en cuenta que lo que nos comentan los profesionales de la orientación con los que hemos hablado nos indican que tampoco lo saben, porque no saben como abordar los cambios de parámetros establecidos en el plan, en el que ya no se habla de un CI y se habla de percentiles.

 

 

Como conclusión, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la Consejería ha querido, en su precipitación e improvisación habitual, empezar la construcción por el tejado. 

 

Si tú no formas e informas a la sociedad, a las familias y a los profesionales, es imposible que éstos puedan ayudar a detectar a este tipo de alumnado. La formación es el cimiento necesario para que este edificio no se desmorone como se va a desmoronar.

 

FASI rechaza de pleno este tipo de actuación, muy alejada de sus recomendaciones. Y no estamos dispuestos a que se use nuestro nombre en esta ceremonia de la confusión en la que se está convirtiendo el desarrollo del Plan. Es una chapuza en toda regla que no hará más que perjudicar a la ya de por sí debilitada y deformada imagen del colectivo al que representamos.

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